CONTRA A LUZ

Descripción del proyecto

Contra a luz

Muchas de las mujeres que salen en este documental sólo pueden ser
vistas al trasluz.

Tienen miedo que se les reconozca.

Son mujeres acosadas, las veces maltratadas, siempre amenazadas.

Mujeres que sin embargo en el quisieron quedarse en casa rumiando su desesperanza. Que decidieron pasar la acción.

Una acción que no implica venganza, si no la firme determinación de que nunca más volverían a pasar por algo parecido.

Una acción en la que casi ninguna mujer piensa y que sin embargo y de las más sencillas.

Porque algunas piensan que hasta ahora, se puso casi todo el esfuerzo, y con bon criterio, en crear estructuras de protección para las víctimas, pero apenas se les ayudó a formar parte activa en su propia defensa. Médicos, jueces, psicólogos, policías custodio, mesas de violencia, C.I.M(Centros de Información a la Mujer), pisos tutelados, casas de acogida, casas de emergencia, P.S.X. (Personal de Servicios Generales), Pero, cuando toda la ayuda acaba… cuando se llega a casa
sigue esperando la soledad y el miedo.

Y ya va siendo hora de empezar.

Hay otras mujeres que esto lo tienen claro. Demasiado claro. Son mujeres trabajadoras. Con hijos incluso.

Pero cuando llega la noche, la eso de las ocho, se transforman.

Acuden a un gimnasio de su ciudad casi todos los días, y descargan golpes contra un saco de arena, un entrenador, u otra persona.

Practican uno de los deportes más antiguos del mundo: El boxeo, paradógicamente, un deporte aún prohibido para ellas y que aún hoy figura como el único deporte olímpico vedado las mujeres por el Comité Olímpico Internacional.

Pero en Galicia no esperan. Desde hace casi tres años, el boxeo amateur femenino despegó en nuestra comunidad que ya dio varias campeonas de España reconocidas oficialmente.

Es la visibilidad máxima de que las mujeres pueden acabar con el último bastión masculino: la fuerza bruta. Esa misma fuerza que posibilita a auto-defensa. Nunca como agresión. Ni siquiera como contacto físico. Si no como la formación de una fuerte autoestima que impide flaquear frente la intimidación machista incluso en la soledad. Que avisa el que abusa de su fuerza de que ya en el puede hacerlo más. Que existe una respuesta al contraluz.

Los dos grupos de mujeres confluyen en un mismo espacio: el ring de boxeo. Donde unas tuvieron que vencer muchas resistencias para llegar a hacer lo que querían y otras se juegan mucho más que el pundonor o la gloria de ganar un combate. Se juegan, las veces, su propia supervivencia.

En esa confluencia nacen los cursos de defensa personal de un doloroso parto del Sindicato Unificado de Policía, que asume el reto de organizarlo la margen de sus propias obligaciones y había sido de las horas de trabajo con un apoyo económico de la Conselleria de Igualdad y Violencia de Género y de la colaboración de los diversos Ayuntamientos.

Una experiencia piloto, única en el Estado, que aún naciendo, ya está experimentando sus primeros éxitos. Porque sus técnicas son únicas y no se basan en la agresión, en el contragolpe o siquera la simple defensa frente las agresiones externas. La mayoría de las veces se trata simplemente de perder el miedo ante la violencia física y la creación de la propia auto-estima.

Detalles del proyecto